Y aunque duela es mi deber darte a sentir que imposible es resguardar a mi jardín si no ordeno mis cajones y mi armario. Que los brotes de egoísmo que exir, son miserias de un cobarde que erigí en el pecho de aquel niño desolado.
Si consigo aludir el estigma, y resuelvo por fin este enigma. Yo tendré un hueco en el codo para enterrar tus angustias y un cuello en que tu astucia puede conseguirlo todo. Mis pestañas para usarlas de transporte a nuestro cielo, donde no podrán hallarnos ni los miedos ni el flagelo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario